
Me caigo bien en esta foto.
Por alguna extraña razón, ayer en la noche tenía ganas de hacer cualquier cosa, literalmente. Y estar en el lugar de cualquier persona. Simplemente para estar haciendo algo y estar pensando en algo. No es que yo no haga nada ni piense en nada, pero me sentía una persona bastante aburrida.
Ayer fue un día tan tan tan bonito. A veces siento que cuesta más acordarse de esos días lindos que de los días tristes. Supongo que los días lindos los asimilas al momento, y los tristes nunca los terminas de asimilar.
Tengo ganas de hacer un millón de cosas y probablemente por lo peligrosamente desordenada que soy, acabe sin hacer ni una. Me molesta que sea así, me molesta estar consciente de que es así y me molesta que en verdad intento ser una persona concentrada y ordenada pero no funciono así. Parece que es mi deber perderlo todo.
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