viernes, 1 de octubre de 2010

Pienso, luego existo y luego pienso otra vez.

Una amiga soñó que yo nunca existí.


Una luz incide sobre mi rostro; mi rostro refleja parte de está luz (como todas las cosas...  reflejan y absorben luz en diferente medida) y pasa a través del objetivo de mi cámara. Luego esta luz se registra en el sensor y se obtiene una imagen de mi rostro. Una imagen que se convierte en evidencia de que si, existo. O cuando menos existí en el momento en el que el obturador dejó pasar esa luz que reflejó mi rostro.

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